Los dos países aprobaron protocolos específicos para Vicuña, Filo Sur y NexoAndino, que buscan facilitar la operación integrada de proyectos ubicados a ambos lados de la cordillera.
Un paso para facilitar la minería de frontera
Argentina y Chile dieron un nuevo paso para hacer operativo el Tratado de Integración y Complementación Minera, con la aprobación de protocolos específicos para tres grandes proyectos de cobre ubicados en la zona cordillerana: Vicuña, Filo Sur y NexoAndino.
Los nuevos instrumentos establecen condiciones particulares para que los proyectos puedan desarrollar actividades de manera integrada a ambos lados de la frontera y buscan agilizar procedimientos vinculados con personal, equipos, insumos, logística y circulación fronteriza.
En el caso de Vicuña, el protocolo fue solicitado para permitir que sus operaciones en Argentina y Chile puedan funcionar bajo una planificación común, una condición especialmente relevante para un proyecto que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol.
Vicuña y la integración de sus operaciones
La particularidad de estos proyectos es que su desarrollo no queda limitado a un solo territorio nacional.
En ese contexto, el marco binacional permite establecer reglas específicas para actividades que requieren atravesar la frontera, reduciendo las dificultades administrativas y operativas que podrían surgir cuando una misma cadena productiva se extiende entre Argentina y Chile.
Para Vicuña, esto adquiere especial importancia por la escala del proyecto y por la necesidad de coordinar recursos, infraestructura y servicios en ambos países.
Una cartera de más de US$20.700 millones
La aprobación de los protocolos también vuelve a poner en primer plano el potencial de la integración minera entre ambos países.
Según datos citados por autoridades chilenas, la cartera de proyectos amparada por el Tratado supera los US$20.700 millones e incluye, además de los proyectos que ahora cuentan con protocolos específicos, otros emprendimientos relevantes de la cordillera sanjuanina.
Entre ellos aparecen El Pachón, de Glencore, y Los Azules, de McEwen Copper, que ya cuentan con instrumentos propios dentro del marco binacional.
El interés por estos mecanismos está relacionado también con la posibilidad de aprovechar infraestructura existente en ambos países, incluidos caminos, servicios y alternativas de salida hacia puertos del Pacífico.
Un instrumento pensado para proyectos de gran escala
El Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile fue concebido precisamente para facilitar el desarrollo de emprendimientos cuyos yacimientos, infraestructura u operaciones se encuentran vinculados a ambos lados de la frontera.
Los nuevos protocolos representan, en ese sentido, un paso desde el marco general del Tratado hacia reglas específicas para proyectos concretos.
Para San Juan, el avance tiene especial relevancia: tres de los proyectos que aparecen en esta nueva etapa —Vicuña, Filo Sur y NexoAndino— forman parte del nuevo escenario cuprífero de la provincia y de una frontera que podría adquirir un papel cada vez más importante en la infraestructura minera regional.
