La construcción de los campamentos Agua Rica y Río Blanco demandó una inversión cercana a US$18 millones y suma capacidad operativa para las próximas etapas del proyecto en Catamarca.
Infraestructura para trabajar en alta montaña
El Proyecto MARA finalizó la construcción de dos nuevos campamentos destinados a reforzar su infraestructura operativa en la Puna catamarqueña.
Las instalaciones de Agua Rica y Río Blanco fueron diseñadas para mejorar las condiciones de alojamiento y logística de los equipos que participarán de las próximas etapas del proyecto, en una zona donde las condiciones geográficas y climáticas representan un desafío adicional para cualquier operación.
La inversión destinada a estas obras se ubicó en torno a los US$18 millones, de acuerdo con la información difundida por el proyecto.
Más que una obra complementaria, la nueva infraestructura permite ampliar la capacidad necesaria para sostener el crecimiento de las actividades en el área de Agua Rica.
Dos campamentos con funciones diferentes
El campamento Agua Rica, ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, tiene capacidad para alojar a 144 personas en habitaciones dobles con baño privado y cuenta además con un comedor.
Por su parte, el campamento Río Blanco puede recibir hasta 112 personas y dispone de cocina-comedor, salas de recreación, oficinas administrativas y distintos espacios destinados a servicios de apoyo.
En conjunto, ambas instalaciones permiten incorporar capacidad para más de 250 personas, fortaleciendo la estructura logística necesaria para las actividades futuras de MARA.
Una obra que también movilizó proveedores locales
La construcción de los campamentos tuvo además un impacto sobre la cadena de proveedores de Catamarca.
Durante la ejecución de las obras se generaron 136 puestos de trabajo, de los cuales el 87% fue ocupado por personas del área de influencia del proyecto. También participaron 25 empresas locales, vinculadas con actividades como construcción, transporte, catering, mantenimiento, alojamiento y provisión de insumos y equipamiento.
Este punto me parece particularmente interesante para nuestra nota porque permite mirar la inversión más allá del monto: qué queda en el territorio mientras se construye la infraestructura.
De la industria a la Puna
Uno de los desafíos de la obra fue trasladar e instalar las estructuras en un entorno de alta montaña.
Los módulos utilizados para los campamentos fueron fabricados en la planta industrial de El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca, y posteriormente trasladados hasta las zonas donde fueron montados.
La operación requirió la participación de trabajadores especializados de distintas disciplinas, entre ellos soldadores, electricistas, sanitaristas, topógrafos y maquinistas.
El proceso permitió combinar capacidad industrial desarrollada en la provincia con infraestructura destinada específicamente a las condiciones de la alta montaña.
Una infraestructura vinculada al desarrollo de MARA
MARA integra el yacimiento Agua Rica con la infraestructura y las instalaciones existentes de Minera Alumbrera, una estrategia que busca aprovechar activos ya desarrollados y reducir la necesidad de construir una infraestructura completamente nueva para el procesamiento.
El proyecto contempla la producción de cobre, oro, plata y molibdeno, y la infraestructura que se está incorporando forma parte de la preparación para sus próximas etapas.
Los nuevos campamentos permiten, en este contexto, ampliar la capacidad logística disponible para los equipos que trabajarán en el desarrollo del proyecto.
Catamarca suma infraestructura para su minería de cobre
La construcción de Agua Rica y Río Blanco muestra otra dimensión del crecimiento de los grandes proyectos mineros: antes de llegar a una eventual etapa productiva, es necesario desarrollar infraestructura, logística, servicios y capacidades humanas que permitan trabajar en condiciones complejas.
En este caso, una inversión de US$18 millones se tradujo en dos instalaciones capaces de alojar a más de 250 personas, generó empleo durante su construcción e incorporó a empresas de la zona.
Para MARA, el siguiente desafío será continuar avanzando en las distintas etapas necesarias para el desarrollo del proyecto.
Mientras tanto, la nueva infraestructura ya deja una señal concreta sobre la escala que requiere el desarrollo de Agua Rica en la Puna catamarqueña.

