Noria Energy presentó un sistema de seguimiento solar para instalaciones fotovoltaicas flotantes que puede aumentar hasta un 20% la generación eléctrica, según la compañía. La tecnología busca aprovechar mejor superficies como embalses, balsas industriales y depósitos de agua sin sumar ocupación de suelo.
La energía solar también empieza a mirar hacia el agua
La expansión de la energía solar abrió un desafío que no siempre aparece en primer plano: encontrar espacio disponible para instalar nuevos proyectos.
La fotovoltaica flotante surgió como una alternativa para aprovechar superficies que ya cumplen otras funciones, como embalses, depósitos industriales, balsas de riego o instalaciones vinculadas al tratamiento de agua.
Ahora, una nueva tecnología busca aumentar todavía más el rendimiento de esas superficies.
La empresa estadounidense Noria Energy presentó Airon, un sistema de seguimiento solar diseñado específicamente para instalaciones fotovoltaicas flotantes.
Paneles que acompañan el recorrido del Sol
La mayoría de las plantas solares flotantes utiliza estructuras con una inclinación fija. Los módulos permanecen prácticamente en la misma posición mientras el Sol cambia de ubicación durante el día.
Airon incorpora un sistema de seguimiento horizontal de un eje, que permite modificar lentamente la orientación de los paneles para acompañar el recorrido solar.
El sistema puede trabajar con un movimiento de hasta ±20 grados, con una configuración que puede ampliarse hasta ±30 grados.
La idea no es aumentar la potencia instalada, sino conseguir que los mismos paneles aprovechen durante más horas una posición favorable frente a la radiación solar.
Hasta un 20% más de generación
Ese es el principal argumento de la nueva tecnología.
Noria Energy sostiene que Airon puede proporcionar hasta un 20% más de generación eléctrica durante la vida útil de un proyecto respecto de una instalación flotante convencional de inclinación fija.
El dato corresponde a una estimación de la empresa y todavía deberá ser contrastado a través de instalaciones comerciales de mayor escala.
La ventaja potencial es especialmente interesante cuando la superficie disponible está limitada: en lugar de sumar más paneles, el objetivo es obtener más electricidad de la misma capacidad instalada.
El desafío es hacer que funcione sobre el agua
Seguir al Sol es una tecnología conocida en las plantas fotovoltaicas terrestres. El desafío está en trasladarla a una superficie que se mueve.
Una estructura flotante tiene que soportar viento, oleaje, cambios en el nivel del agua y las cargas producidas por los sistemas de anclaje.
Airon incorpora estabilizadores pasivos y un sistema de seguridad que puede modificar automáticamente la posición de los módulos cuando las condiciones de viento se vuelven adversas.
La compañía señala que el sistema está diseñado para utilizar métodos de instalación conocidos por la industria solar, sin requerir herramientas especializadas.
Una tecnología que todavía deberá demostrar su rendimiento
Noria viene trabajando en energía solar flotante desde 2018. En 2025, la empresa y sus socios pusieron en funcionamiento una instalación piloto de 50 kW en Fairmount Reservoir, Colorado, destinada a abastecer operaciones vinculadas con la gestión del agua.
El siguiente paso será llevar Airon a una escala comercial.
La compañía prevé instalar su primer piloto comercial hacia fines de 2026, mientras que los primeros sistemas comerciales certificados podrían comenzar a llegar a clientes a mediados de 2027.
Por eso, el 20% adicional de generación debe leerse todavía como una meta tecnológica y comercial de la empresa, no como un resultado ya generalizable a cualquier instalación solar flotante.
Más energía sin ocupar nuevas superficies
El atractivo de la fotovoltaica flotante va más allá del sistema de Noria.
Una revisión publicada en Nature Reviews Clean Technology señala que esta tecnología viene creciendo rápidamente y que puede resultar especialmente relevante en regiones donde existe poco suelo disponible. También identifica como ventajas potenciales la combinación con infraestructura hidroeléctrica y determinados beneficios vinculados con el uso del agua.
Al mismo tiempo, la tecnología enfrenta desafíos propios: condiciones ambientales más exigentes, mantenimiento más complejo y la necesidad de seguir estudiando sus efectos sobre los ecosistemas acuáticos.
El próximo paso será medir la tecnología a escala real
Airon plantea una evolución interesante dentro de la generación solar: no necesariamente instalar más paneles, sino conseguir que cada módulo produzca más durante el día.
Si los próximos proyectos confirman los niveles de generación previstos y los costos de mantenimiento se mantienen dentro de parámetros competitivos, los seguidores flotantes podrían encontrar aplicaciones en embalses, instalaciones industriales, sistemas de riego y plantas de tratamiento de agua.
La verdadera prueba comenzará cuando la tecnología pase de los pilotos a operaciones comerciales y pueda medirse durante períodos prolongados.
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