El proyecto PSJ Cobre Mendocino incorporó cambios de ingeniería que permitirán elevar 50% el procesamiento de mineral sin aumentar el caudal de agua fresca aprobado. En paralelo, Mendoza busca atraer nuevas inversiones mineras con el RIGI, seguridad jurídica e infraestructura energética que también podría beneficiar a proyectos del sur de San Juan.
El desarrollo del cobre empieza a tomar una nueva dimensión en Mendoza, donde el proyecto PSJ Cobre Mendocino avanza con modificaciones técnicas destinadas a incrementar su capacidad de procesamiento sin ampliar el uso de agua fresca ya autorizado.
El proyecto pasará de procesar 28.000 a 42.000 toneladas de mineral por día, lo que representa un incremento del 50%. Según la información difundida sobre la modificación, el aumento no requerirá elevar los 141 litros por segundo de agua fresca contemplados en la autorización vigente.
La clave está en la incorporación de tecnología y en una mayor eficiencia del circuito de procesamiento. La propia compañía señala que el proyecto contempla un sistema de recirculación del agua y tecnologías destinadas a reducir el volumen de líquidos asociado a los residuos mineros.
Tecnología y eficiencia en el uso del agua
El cambio en PSJ resulta relevante porque pone el foco en uno de los principales desafíos que enfrenta el desarrollo de nuevos proyectos mineros: cómo aumentar la escala productiva sin que el crecimiento implique necesariamente un aumento proporcional del consumo de recursos.
La empresa informó que trabaja con un circuito cerrado y una recirculación del 80% del agua utilizada en el proceso. También contempla tecnología de colas espesadas, dentro del esquema de gestión de residuos del proyecto.
El proyecto, ubicado en el área de Uspallata, en Las Heras, se encuentra además dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según lo expuesto por el gobernador Alfredo Cornejo ante inversores estadounidenses, PSJ ingresó al régimen con más de US$600 millones en activos computables, mientras que el cronograma informado prevé comenzar la construcción en junio de 2027.
Mendoza busca posicionarse ante nuevos inversores
El avance de PSJ forma parte de una estrategia más amplia de Mendoza para volver a colocar a la minería metalífera dentro de su matriz productiva.
Durante el US-Argentina Forum on Critical Minerals, Cornejo presentó ante inversores y ejecutivos del sector los principales argumentos de la provincia para atraer capital: previsibilidad, seguridad jurídica, baja presión impositiva, recursos humanos y conexión logística hacia los puertos del Pacífico.
El gobernador también destacó la modificación del Código de Procedimientos Mineros y el mecanismo mediante el cual las Declaraciones de Impacto Ambiental son ratificadas por la Legislatura provincial. PSJ Cobre Mendocino fue uno de los proyectos que avanzó bajo este esquema.
Más allá del debate político que pueda generar el modelo, el dato concreto es que Mendoza está intentando construir un marco para que los proyectos mineros puedan pasar de la exploración a etapas de inversión y construcción, algo que hasta hace pocos años parecía mucho más lejano para la provincia.
Una infraestructura que también mira hacia San Juan
Uno de los puntos más interesantes de la presentación de Cornejo para la región cuyana estuvo en la infraestructura energética.
El gobernador destacó la licitación de la Estación Transformadora Mendoza Norte de 220/132 kV, una obra con un presupuesto cercano a US$48,6 millones, financiada mediante un esquema provincial y privado.
Según explicó, la infraestructura no solamente permitirá fortalecer la red eléctrica mendocina, sino que tendrá capacidad técnica para abastecer futuros desarrollos mineros e industriales ubicados en el sur de San Juan.

Y ahí aparece una cuestión que puede ser especialmente importante para la región: el desarrollo minero ya no puede analizarse solamente desde los límites administrativos de cada provincia.
Cobre, energía, caminos, ferrocarriles y corredores hacia los mercados externos forman parte de una misma cadena de infraestructura. En ese sentido, una obra energética ubicada en Mendoza puede terminar siendo parte de las condiciones necesarias para que proyectos mineros sanjuaninos también puedan crecer.
El desafío: convertir infraestructura en desarrollo minero
Mendoza cuenta ahora con PSJ como uno de sus principales proyectos de cobre y busca utilizar ese desarrollo como punto de partida para ampliar su agenda minera.
El proyecto contempla además programas de capacitación, desarrollo de proveedores y contratación local, mientras que la compañía informa una proyección de 3.900 empleos directos e indirectos durante la construcción y 2.400 durante la operación.
El desafío para la provincia será transformar estos avances regulatorios, tecnológicos y de infraestructura en inversiones efectivamente ejecutadas, proveedores locales, empleo y una mayor integración productiva.
Y para Cuyo, el desafío es todavía mayor: si Mendoza y San Juan logran avanzar simultáneamente con sus proyectos de cobre, la necesidad de energía, caminos, logística, servicios y proveedores puede impulsar una red minera regional que exceda a cada proyecto individual.
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