Dos nuevos hitos de SPI y Calfrac muestran cómo la industria del shale neuquino busca reducir los tiempos improductivos y aprovechar cada vez más las horas de operación.
De los equipos a las horas efectivas
En Vaca Muerta, la discusión sobre eficiencia empieza a cambiar de eje. Ya no se trata solamente de sumar equipos de fractura o aumentar la cantidad de etapas realizadas, sino de cuánto tiempo efectivo pueden permanecer operativos.
Durante agosto, dos compañías de servicios alcanzaron nuevas marcas que reflejan esa tendencia.
SPI, empresa vinculada a Pluspetrol, completó 14 etapas de fractura en 24 horas, con 21,9 horas de bombeo efectivo y una eficiencia del 92%. Durante esa jornada movilizó además 68.000 sacos de arena y 21.100 metros cúbicos de agua.
Días después, Calfrac Well Services alcanzó un nuevo récord en sus operaciones en Argentina: 22,52 horas de bombeo efectivo durante una misma jornada, mediante la modalidad conocida como zipper. El registro se produjo el 16 de agosto.
El objetivo: reducir los tiempos muertos
Los dos resultados tienen un elemento en común: la búsqueda de continuidad operativa.
En una operación de fractura hidráulica, no todo el tiempo de trabajo se traduce en bombeo efectivo. Entre una etapa y otra existen tareas de transición y cambios de pozo que generan períodos en los que el equipo no está bombeando.
La industria busca reducir esos intervalos para acercarse progresivamente a las 24 horas efectivas de operación diaria. Los equipos más eficientes de la cuenca ya se encuentran alrededor de las 21 horas, según especialistas citados por Más Energía.
El objetivo, entonces, no es simplemente trabajar más horas, sino aprovechar mejor las horas disponibles.
Tecnología para ganar productividad
Ese proceso está llevando a las empresas a incorporar nuevas herramientas y sistemas de automatización.
En el caso de Calfrac Well Services, la compañía señala que sus operaciones de fractura en Argentina utilizan tecnología destinada a incrementar las horas de bombeo diario y completar los proyectos de manera más eficiente.
El paso hacia el bombeo continuo requiere además equipamiento específico que permita realizar las transiciones entre pozos con menores interrupciones. Entre las tecnologías que comienzan a incorporarse aparecen válvulas y sistemas de operación remota, algunos de ellos vinculados con herramientas de automatización e inteligencia artificial.
La inversión necesaria para alcanzar las últimas horas de eficiencia sigue siendo elevada, por lo que su incorporación se realiza de manera progresiva.
Una nueva medida de productividad
La evolución marca un cambio interesante para Vaca Muerta.
La cantidad de etapas de fractura seguirá siendo un indicador importante, pero cada vez cobra mayor relevancia el tiempo efectivo de operación de los equipos.
Los avances alcanzados por SPI y Calfrac muestran que la industria ya está muy cerca de ese nuevo límite operativo. El desafío ahora pasa por convertir esos registros puntuales en una modalidad de trabajo cada vez más habitual.
La búsqueda de mayor eficiencia también tiene una consecuencia directa sobre la competitividad del shale: reducir tiempos improductivos permite aprovechar mejor los equipos, acelerar los trabajos y mejorar el rendimiento de las operaciones.
Vaca Muerta avanza así hacia una nueva etapa en la que la productividad no depende solamente de cuánto se puede perforar o fracturar, sino también de cuánto tiempo se logra mantener la operación efectivamente activa.
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