Los Azules arma su estructura de financiamiento y se acerca a una nueva etapa de desarrollo

McEwen Copper analiza una combinación de capital y deuda por unos US$4.000 millones, mientras negocia con Rio Tinto y otros potenciales inversores para avanzar con el proyecto de cobre en San Juan.

Los Azules busca completar el capital para dar el próximo paso

El proyecto de cobre Los Azules, ubicado en Calingasta, atraviesa una etapa decisiva. McEwen Copper trabaja en la conformación del esquema financiero que le permita avanzar hacia la construcción, con una necesidad estimada de alrededor de US$4.000 millones.

La estrategia contempla combinar diferentes fuentes de financiamiento y sumar potenciales socios al proyecto. Entre ellos aparece Rio Tinto, que ya participa de McEwen Copper a través de su plataforma Nuton.

La negociación, por lo tanto, forma parte de un proceso más amplio: definir cómo se financiará una de las futuras operaciones de cobre de mayor escala proyectadas en San Juan.

Una estructura que combina capital y deuda

Según la información difundida esta semana, McEwen Copper analiza una estructura cercana al 40% de capital y 60% de deuda.

Sobre ese esquema, aproximadamente US$1.600 millones corresponderían a capital, mientras que unos US$2.400 millones se buscarían mediante financiamiento de deuda.

La compañía también evalúa distintas alternativas para completar la parte de capital, incluyendo aportes de los actuales accionistas, la incorporación de un nuevo inversor estratégico y una eventual salida al mercado de capitales.

La posibilidad de una oferta pública inicial (IPO) por alrededor de US$300 millones aparece así como otra de las herramientas que podrían formar parte de la estructura.

No se trata todavía de un financiamiento cerrado: son alternativas que McEwen Copper está evaluando y negociando.

Rio Tinto ya forma parte del proyecto

La presencia de Rio Tinto tiene un antecedente concreto.

A través de Nuton, su plataforma vinculada al desarrollo de tecnologías para la extracción de cobre, el grupo posee actualmente el 17,2% de McEwen Copper.

Por eso, las conversaciones actuales tienen una particularidad: no se trata de incorporar desde cero a un actor internacional, sino de profundizar una relación que ya existe.

Nuton también está vinculada al análisis de tecnologías de lixiviación que podrían aplicarse en Los Azules, sumando una dimensión tecnológica a su participación.

Más allá de Rio Tinto

La búsqueda de capital tampoco está limitada a la compañía angloaustraliana.

McEwen Copper mantiene conversaciones con otros potenciales inversores y grupos industriales de América del Norte, Europa y Asia, dentro de una estrategia destinada a distribuir las necesidades financieras entre distintos participantes.

La empresa busca de esta manera evitar que el desarrollo del proyecto dependa de una única fuente de financiamiento.

En paralelo, ya cuenta con un asesor financiero para trabajar sobre la estructura de deuda del proyecto.

Qué necesita financiar Los Azules

La cifra de US$4.000 millones debe interpretarse dentro del desarrollo completo del proyecto.

El Estudio de Factibilidad contempla una inversión inicial de aproximadamente US$3.170 millones para llevar adelante la construcción. El paquete financiero que analiza actualmente la compañía es superior porque incorpora otras necesidades asociadas al desarrollo, entre ellas capital de trabajo y costos financieros.

Los Azules fue diseñado para producir cátodos de cobre, con una producción promedio proyectada de alrededor de 205.000 toneladas anuales durante sus primeros cinco años de operación, de acuerdo con la información publicada sobre el proyecto.

El financiamiento como último gran desafío

Los Azules ya atravesó varias de las etapas que suelen marcar el camino hacia una decisión de inversión: exploración, estudios económicos, factibilidad y avances en materia ambiental y regulatoria.

Ahora el desafío está en otro lugar.

Conseguir la estructura financiera que permita transformar el proyecto diseñado en una construcción concreta.

La compañía apunta a avanzar hacia una decisión final de inversión y posteriormente comenzar las obras, aunque ese cronograma está condicionado justamente por la definición del financiamiento.

Por eso, las conversaciones actuales adquieren relevancia: cada nuevo inversor, acuerdo de deuda o herramienta de mercado puede acercar al proyecto a la siguiente etapa.

Un proyecto que busca posicionarse en el nuevo mapa del cobre

El movimiento financiero alrededor de Los Azules también se produce en un contexto de creciente interés internacional por nuevos proyectos de cobre.

La electrificación, la expansión de redes eléctricas y la demanda de infraestructura tecnológica están aumentando la atención sobre los proyectos capaces de incorporar nueva oferta al mercado.

Para San Juan, el desarrollo de Los Azules representa además la posibilidad de sumar una nueva operación cuprífera de gran escala a su matriz minera.

La discusión actual, entonces, ya no pasa solamente por cuánto cobre hay en Los Azules, sino por cómo conseguir el capital necesario para poner ese recurso en producción.

El próximo movimiento

McEwen Copper todavía debe definir la composición definitiva de su financiamiento y alcanzar los acuerdos necesarios con inversores y entidades financieras.

Rio Tinto es uno de los nombres que aparecen en ese proceso, pero no existe por ahora un acuerdo definitivo que permita afirmar que será quien financie el proyecto.

Lo que sí está claro es que Los Azules entró en una etapa diferente: la búsqueda de capital dejó de ser una cuestión secundaria y pasó a convertirse en una de las piezas centrales para definir cuándo el proyecto podrá avanzar hacia la construcción.

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