El director Silvio Pastore advierte sobre las complicaciones operativas en yacimientos como Veladero debido al temporal, señalando pérdidas en la producción y en las regalías provinciales, en medio de un año hídrico sin precedentes.
Las copiosas precipitaciones en la cordillera sanjuanina han configurado un escenario sin precedentes en las últimas décadas. Silvio Pastore, director del Gabinete de Estudios de Geocriología, Glaciología, Nivología y Cambio Climático, describió el panorama: «hemos tenido un mes de julio extraordinario en cuanto a la cantidad y la frecuencia de precipitación en la cordillera». Este temporal, calificado como un evento que dará pie a un año hidrológico «muy bueno, extraordinario», también ha planteado serios desafíos logísticos y operativos en la alta montaña.
A pesar de que, según el especialista, «la actividad minera es la mejor preparada para actuar en estos ambiente geológico», la magnitud de las nevadas superó las previsiones habituales. Los emprendimientos mineros debieron afrontar duras contingencias climáticas, ya que «así todo han tenido muchos días de no poder producir o de estar aislados».
Estas interrupciones forzadas se tradujeron de forma directa en perjuicios económicos para las operadoras y para las arcas públicas. El geocriólogo explicó que la parálisis de actividades ha significado «un aumento del costo de la operación, pero también una disminución en la producción de oro, por ejemplo, del doré de Veladero». Como consecuencia de esta merma productiva en Veladero, el impacto se sentirá en toda la economía sanjuanina: «la provincia va a sufrir un daño económico porque van a ingresar menos regalías que las que tienen en su cash flow». En el departamento de Calingasta, Los Azules hizo un operativo donde sacó de la montaña a su personal y también colaboró con maquinaria y personal especializado para mejorar las condiciones de los caminos en el departamento. Además, el temporal de mediados de julio obligó a activar medidas de emergencia en el Pachón. En el campamento Sombreros se acumuló cerca de dos metros de nieve y aunque los servicios esenciales —electricidad, comunicaciones, agua y atención médica— continuaron funcionando, Glencore activó un Comité de Emergencias y evacuó el campamento, donde había más de 50 trabajadores propios y contratistas
Para Pastore, esta situación evidencia cómo el recurso hídrico y sus extremos atraviesan a toda la sociedad: «toda la comunidad transversalmente está implicada, siempre que hablamos de agua es transversal a la comunidad. Todos de alguna manera o somos beneficiados o somos perjudicados». Frente a una provincia caracterizada por fluctuaciones extremas donde se pasa de una emergencia a otra, el científico concluyó que se requieren estrategias a largo plazo: «Esto necesita políticas de estado que superen estos ciclos, o sea, política de estado de por lo menos 20, 30 años», que lleven a que se encuentren preparados ante cualquier tipo de contingencia.

