La industria de la cal en San Juan vive un momento de recuperación sostenida impulsada por la demanda de las mineras del norte chileno. La reactivación de la construcción y los proyectos viales también suman al panorama.
No toda la minería sanjuanina es cobre, oro o litio. Hay una industria más silenciosa —la de los minerales no metálicos, especialmente la cal— que también está viviendo su propio momento. Y su principal cliente no está en Argentina: está del otro lado de la cordillera.

Las exportaciones de cal a Chile vienen creciendo año tras año y se espera que esa tendencia se incremente significativamente en el corto plazo. «Chile va a seguir demandando más cal, ya que tiene proyectos de ampliación de las iniciativas actuales y algunos otros proyectos que se van a poner en marcha», advirtió Raúl Cabanay, referente del rubro y secretario general de la Cámara Minera.
El mercado chileno es el gran motor del sector. Las mineras del norte del país vecino utilizan cal en sus procesos de flotación y lixiviación, y la cercanía geográfica de San Juan convierte a las caleras sanjuaninas en proveedoras naturales. Mientras Chile siga expandiendo su industria del cobre —lo que todo indica que seguirá ocurriendo—, la demanda de cal cruzará la cordillera.
La recuperación local
El primer semestre de 2026 también trajo buenas noticias en el mercado doméstico. Comparando el primer semestre de 2026 con el de 2025, la actividad ha experimentado una recuperación del 10% en la provincia. «Yo entiendo que esto viene porque el nivel de actividad, sobre todo de la construcción, viene lentamente recuperándose. Y somos optimistas con respecto a que ya se han licitado muchos miles de kilómetros de ruta, por lo que las cales viales van a empezar a levantar también», destacó Cabanay.
Es un dato que se enmarca en una tendencia más amplia: el impacto indirecto del boom minero sobre la construcción y la infraestructura sanjuanina ya se empieza a sentir, aunque todavía con más expectativa que cemento volcado.

