El proyecto de cobre, oro y molibdeno de First Quantum Minerals en Salta prepara su ingreso al RIGI y avanza en la búsqueda de un nuevo inversor minoritario. Con una inversión estimada en US$5.250 millones, la iniciativa se encamina a resolver los principales aspectos necesarios para avanzar hacia la construcción.
El proyecto Taca Taca, que First Quantum Minerals desarrolla en la Puna salteña, entra en una nueva etapa de definición. Después de años de estudios técnicos, ambientales e hidrogeológicos, la compañía prepara su presentación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y avanza en la búsqueda de un nuevo socio minoritario para acompañar el desarrollo de una de las mayores iniciativas cupríferas proyectadas en Argentina.

La empresa prevé presentar la documentación para ingresar al RIGI antes de fin de año, mientras analiza la incorporación de un inversor que podría adquirir entre el 20% y el 25% del proyecto. La definición forma parte de una estrategia más amplia para estructurar el financiamiento de una inversión estimada en US$5.250 millones.
Una inversión de escala internacional
Taca Taca contempla una producción promedio cercana a 290.000 toneladas de cobre por año durante los primeros diez años, además de oro y molibdeno, y una vida útil estimada en 35 años. El diseño prevé también una producción de aproximadamente 133.000 onzas de oro anuales durante la primera década.
La magnitud del proyecto requiere, además de la inversión minera propiamente dicha, resolver infraestructura energética, ferroviaria y logística para una operación de gran escala en la Puna.
Ese componente es uno de los aspectos que puede tener mayor impacto sobre la economía regional, ya que el desarrollo de Taca Taca demandará servicios, transporte, infraestructura y mano de obra durante la etapa de construcción y posteriormente durante la operación.
El RIGI como próximo paso
Para First Quantum, el ingreso al RIGI es uno de los principales hitos inmediatos. El régimen busca otorgar un marco de previsibilidad para inversiones de gran magnitud y largo plazo, una condición especialmente relevante para un proyecto cuya construcción requiere varios años y cuyo horizonte productivo se extiende durante décadas.
Pero el RIGI no es el único requisito pendiente.
La compañía todavía debe avanzar en aspectos vinculados con los permisos ambientales, el programa hídrico, el financiamiento, la infraestructura y el relacionamiento con las comunidades antes de llegar a la etapa de construcción.
Proveedores y capacidades locales
Uno de los datos interesantes que deja esta nueva etapa es el nivel de participación local que ya alcanzó el proyecto.
Según lo informado durante la presentación de Taca Taca en Argentina Mining Norte, más del 80% de los proveedores actuales son salteños. La empresa también trabaja con la Universidad Nacional de Salta y UPATecO en capacitación y desarrollo de capacidades.
Este punto cobra especial relevancia en un proyecto de esta escala: el impacto económico no se limita a la futura producción de cobre, sino también a la posibilidad de desarrollar empresas y trabajadores que puedan participar de la cadena de valor minera.
De depósito a proyecto
Taca Taca se encuentra así frente a una etapa diferente a la de los últimos años. El desafío ya no pasa solamente por confirmar el potencial geológico del yacimiento, sino por convertir ese recurso en un proyecto financiable, autorizado y preparado para su construcción.
La presentación al RIGI, la incorporación de un nuevo socio y la estructuración del financiamiento serán algunas de las definiciones que marcarán el próximo capítulo.
Para Salta y para la minería argentina, el avance tiene una importancia adicional: Taca Taca es uno de los proyectos que podría contribuir a ampliar la producción de cobre del país y, al mismo tiempo, generar infraestructura y capacidades asociadas a una industria que busca recuperar protagonismo a escala internacional.
Mercado
Cotizaciones en vivo
Dólar en Argentina
Commodities

