El desarrollo offshore ubicado al norte de las Islas Malvinas contempla una inversión inicial cercana a US$1.800 millones y prevé comenzar a producir petróleo en 2028.
Un proyecto petrolero de gran escala
El proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, vuelve a ocupar un lugar central en la agenda energética argentina luego del mensaje emitido por el presidente Javier Milei por cadena nacional, en el que vinculó la cuestión de soberanía con la defensa de los recursos naturales del Atlántico Sur.
El desarrollo es operado por Navitas Petroleum, que participa junto a Rockhopper Exploration, y cuenta con una decisión final de inversión para su primera etapa. El presupuesto aprobado para el desarrollo ronda los US$1.800 millones.
La primera fase contempla la utilización de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) y una campaña inicial de pozos. La planificación prevé comenzar las tareas de perforación durante 2027 y alcanzar la primera producción de petróleo en 2028.
Un recurso de importancia estratégica
Las estimaciones disponibles ubican al campo Sea Lion entre los desarrollos petroleros offshore de mayor escala proyectados para el Atlántico Sur. Una evaluación independiente actualizada en agosto incorporó además nuevos recursos asociados a futuras etapas del proyecto.
La compañía también analiza una segunda etapa de expansión que podría incorporar una nueva unidad FPSO y aumentar considerablemente la capacidad de producción. En mayo, Navitas informó que esta alternativa podría sumar hasta 125.000 barriles diarios de capacidad respecto de los 55.000 barriles diarios previstos para las primeras fases.
En paralelo, ya comenzaron trabajos de preparación de infraestructura en las islas, incluyendo instalaciones portuarias y la base de apoyo necesaria para las futuras operaciones.
Energía y soberanía
El desarrollo de Sea Lion adquiere una dimensión adicional por encontrarse en aguas próximas a las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por Argentina.
El Gobierno argentino sostiene que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en el área sin autorización argentina constituyen una explotación ilegítima de recursos y anunció nuevas herramientas para intentar impedir la participación de empresas vinculadas con esas operaciones.
De esta manera, el petróleo offshore se convierte en uno de los puntos donde confluyen la política energética, los recursos naturales y la cuestión de soberanía en el Atlántico Sur.
El avance de Sea Lion, con una primera producción prevista para 2028, agrega así un nuevo capítulo a una discusión que excede el desarrollo de un yacimiento: qué lugar ocuparán los recursos energéticos del Atlántico Sur dentro de la estrategia argentina de largo plazo.
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